La compañía da empleo a más de 170 personas en temporada alta.

La biofrábrica almeriense lleva más de 20 años comercializando insectos para controlar plagas, ya los vende en unos 40 países y presenta un crecimiento anual del 20%.

“Bichos buenos” que cuidan de los cultivos de una forma natural y respetuosa con Medio Ambiente. Esa es la esencia de Agrobio, una biofábrica almeriense que produce fauna auxiliar para combatir las plagas y abejorros para la polinización natural.

Una idea pionera en España que nació en 1995 en pleno mar de plástico y que ahora, 23 años después, se ha convertido en un referente de la agricultura mediterránea, competitivo a nivel internacional.

La empresa comenzó su andadura con unas 15.000 colmenas que se comercializaban entre los agricultores de la zona para realizar en sus cultivos la polinización natural, una iniciativa innovadora que tuvo éxito desde el principio.

Doce años después en 2007, tras la “crisis del pimiento” que manchó la imagen de la agricultura almeriense a nivel internacional por el mal uso de los pesticidas, Agrobio decidió lanzar al mercado una nueva línea de productos para contribuir a mejorar las situación de estos cultivos que atravesaban sus peores momentos.

Así surgió la línea de Control Biológico, que consiste en sustituir el uso de pesticidas para eliminar las plagas por insectos predadores capaces de erradicarlas de forma natural.

Una fórmula por la que apostaron muchos agricultores haciendo crecer a esta compañía y limpiando así la imagen de la agricultura de Almería hasta situarla en la buena posición que ahora ocupa a nivel europeo.

“Conseguimos cambiar la forma de trabajar de los agricultores con mucho éxito, teníamos una imagen muy mala en Almería y hemos logrado sustituirla por una muy positiva”, indica a elEconomista Andalucía, el gerente de Agrobio, José Antonio Santorromán, asegurando que el “éxito” de su compañía da “mucha seguridad” a los invernaderos de Almería en el mercado europeo.

También en 2007 la empresa decidió dar el salto internacional y comenzó a exportar sus productos fuera de España. Actualmente los vende en unos 40 países, lo que genera más del 20 por ciento de sus ingresos.

Para dar respuesta a las crecientes demandas internacionales, la empresa cuenta ya con dos centros de producción fuera de España que se suman a la sede central de Almería. Uno de estos centros se ubica en Agadir (Marruecos) y el otro en Antalaya (Turquía), ambos dan respuesta logística a los países cercanos con los que la empresa tiene relación comercial.

El principal cliente internacional de Agrobio es Holanda, por las similitudes que guarda con Almería en lo que a agricultura se refiere, aunque también tienen importantes ventas en otros lugares como Italia, Francia, Marruecos, Argelia o Jordania.

Planes de expansión

Los planes de expansión internacional de la empresa continúan en pleno crecimiento y según avanza su gerente, su principal reto se centra ahora en penetrar en el mercado americano tanto en EEUU como en Iberoamérica. La biofábrica ya cuenta con contactos comerciales en ambos lugares, aunque todavía no tiene ningún proyecto cerrado.

Gran parte de los cultivos que se plantan en España utilizan ya las técnicas de Agrobio para controlar sus plagas, lo que ha provocado que la compañía venga experimentando en los últimos ejercicios un crecimiento anual medio del 20 por ciento.

El pasado 2017 su facturación rondaba los 25 millones de euros y este año esperan rebasar por primera vez en su historia la barrera de los 30 millones de euros, unas cifras que consolidan un éxito cosechado durante más de 20 años de trabajo.

En cuanto al volumen de empleados, la plantilla supera los 170 en las épocas de mayor volumen de trabajo como es el verano. De estos empleados la gran mayoría, unos 140, trabaja en la sede de Almería y el resto se divide entre Marruecos y Turquía.

El perfil de los trabajadores es muy específico, se trata de profesionales de alta cualificación la mayoría de ellos son biólogos o ingenieros agrónomos, aunque también hay muchos economistas. Lo que tienen en común es que todos han culminado su formación en la propia empresa desarrollando las tecnologías específicas que permiten desarrollar insectos que mantienen los cultivos andaluces a la cabeza en los estándares de calidad de los mercados internacionales.

Fuente: eleconomista.es