La experimentación durante los últimos años permite disponer de soluciones para el control biológico de muchas plagas sin emplear insecticidas, y la producción de tomates que resisten mejor los golpes de calor.

Un grave problema grave que se sufre desde hace tiempo en muchos cultivos hortícolas del campo valenciano es el del efecto negativo de los golpes de calor, que suelen provocar colapsos muy extendidos en las plantaciones. Campos de tomates, pimientos, sandías… que estaban evolucionando muy bien durante la primavera y en los primeros estadios veraniegos, cuando se registran los primeros saltos hacia temperaturas más elevadas, decaen. Por ello, una de las líneas de trabajo en las instalaciones de experimentación de la Fundación Cajamar en Paiporta consiste en desarrollar estrategias de resistencia de las plantas hortícolas frente al calor intenso, para alargar su capacidad productiva y consiguientemente la rentabilidad de los agricultores.

C. Baixauli y R. García Torrente, de Cajamar, en Paiporta.

Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria de Fundación Cajamar, y Carlos Baixauli, responsable del centro de Paiporta, han explicado que uno de los primeros logros en este terreno se está obteniendo en tomates, donde ya se han obtenido buenos resultados mediante la selección de variedades resistentes. Ahora el proyecto proseguirá mediante un programa de mejora genética con sucesivos cruces, tratando de conseguir que los genes de resistencia al calor se manifiesten en las variedades más apreciadas y de mayor valor comercial. También se ha identificado alguna variedad de tomate que es resistente a la dolencia conocida popularmente como ‘la peseta’, al tratarse de unas manchas parduzcas en forma de monedas en la parte inferior de los frutos.

Baixauli y García Torrente detallaron un amplio abanico de innovaciones hortofrutícolas durante la jornada de puertas abiertas que, como cada verano, programa Fundación Cajamar en Paiporta, con la asistencia de unos 250 agricultores, técnicos y responsables de cooperativas y otras empresas agrarias, a los que dio la bienvenida el presidente de la fundación en la Comunitat Valenciana, Santos Fernández.

La larga labor de investigación y experimentación de este centro está propiciando una amplia oferta de soluciones prácticas y de mucho futuro, lo que se nota también en que la presencia de asistentes a la jornada de puertas abiertas es cada vez más especializada y profesionalizada, porque hay interés creciente en conocer y aplicar lo que allí se hace.

Paiporta se complementa, además, con las investigaciones desarrolladas en el centro ‘Las Palmerillas’ de Cajamar en El Ejido, Almería. Entre ambos, por ejemplo, ofrecen hoy un amplio listado de soluciones concretas para el control biológico de plagas sin tener que emplear insecticidas químicos. Esto se articula a través de una aplicación en el teléfono móvil que detalla qué se puede hacer y de qué arma se dispone para cada caso. Al mismo tiempo se ha avanzado mucho en determinar qué tipo de malla conviene para cubrir diferentes cultivos y qué clase de film de plástico es más adecuado para acolchar los suelos, siempre bajo la recomendación de que sea biodegradable.