Las quejas son unánimes a la hora de criticar la actuación de Bruselas permitiendo actuaciones que ponen en riesgo el futuro de la producción a pesar de las advertencias de agricultores y comercializadores.

El Comité de Gestión de Cítricos (CGC), la asociación nacional que aglutina a los exportadores pri­va­dos, lamenta la incertidumbre creada con la revisión de los protocolos fito­sa­­nitarios para re­­gular las im­por­ta­ciones de cítricos sudafricanos en la UE: los envíos han comenzado, algunos cargamentos están llegando ya a puertos europeos y la Co­­misión (CE) aún no ha validado la propuesta realizada por este país.

Un tratamiento de frío tiene por misión asegurar que la fruta sometida al mismo queda libre de los agentes patógenos contra los que se dirige, a fin de garantizar la inocuidad de la mercancía y la ausencia de riesgos para la producción local.

Es una práctica que exigen, por ejemplo, los Estados Unidos, Japón, China, Corea del sur, Australia, etc. a las exportaciones de naranjas o mandarinas de España que se venden en dichos destinos. Si no se cumple el protocolo marcado o apenas se registra un fallo, la mercancía no entra, es rechazada.

Tras los fuertes repuntes registrados en años anteriores en la detección del hongo de la ‘mancha negra’ o la peligrosa polilla ‘Thaumatotibia leucotreta’ en naranjas de Sudáfrica al llegar a puertos de la UE, dicho país tuvo que comprometerse a revisar sus programas de control sobre plagas. Sin embargo, el Comité de Gestión advierte que los cambios realizados aún generan «mayor confianza», puesto que se trata de un protocolo diseñado a la medida del exportador, sin la necesaria supervisión del Gobierno sudafricano y mucho menos la exigible comprobación de la propia Administración de Bruselas, que hasta ahora no ha actuado como debiera.

Los exportadores valencianos desconfían de que el cumplimiento de los protocolos de esta plaga y de la ´mancha negra´ sea supervisado hasta 2019 por una empresa y no por fun­cio­na­rios independientes

De un lado, el Ministerio de Agricultura sudafricano (DAFF) ha dejado de supervisar el cum­­­plimiento de ambos programas y éste ha sido encomendado hasta 2019 a la misma empresa pública (llamada PPECB) cuya inspección permitió el año pasado tan alarmante cantidad de rechazos portuarios y del otro, al­­guna de las más relevantes me­di­das pro­pues­tas para asegurar la fitosanidad de sus en­víos a la UE “no han si­do con­­tras­ta­das por científicos in­dependientes ni se ajus­­tan a las re­gu­la­ciones in­­ter­na­cio­na­­les”. En par­ti­cular y como muestra de la in­ca­pa­ci­dad para contener en ori­­gen la Thaumatotibia, la Citrus Gro­wers Asso­cia­tion of Southern Africa ha plan­teado un “falso” tra­ta­miento de frío (cold treatment) que no ha sido testado para este in­secto y que, a jui­cio del CGC, “es un traje a me­dida para salvar la cara”.

Protecciones contra las plagas

Por tal mo­­tivo, el CGC –como ya hizo el conjunto del sec­tor ci­trícola español y de­fendió incluso el Par­­­­la­men­to Europeo- re­clama como país productor a la CE que exija el mis­mo cold treat­ment que aplica EEUU o China a sus im­por­ta­ciones citrícolas su­da­fricanas para protegerse de es­ta misma polilla, cuyas larvas se de­sarrollan en el interior del fruto des­tro­zán­dolo desde la pulpa, lo que dificulta mucho su de­­tec­ción y dispara las posibilidades de contagio.

El problema generado en el arranque de la campaña de importaciones del hemisferio sur con el pri­mer proveedor tercero en contraestación de la UE, es consecuencia del margen que el ejecutivo co­munitario de­jó al sector sudafricano cuando, tras años revindicándolo, se decidió a declarar como de cua­ren­tena esta pla­ga, que des­de el 1 de enero de 2018 es de obligada inspección en los recintos portuarios eu­­­­­­­ropeos. Así, en lugar de actuar como otros países no europeos que también tienen pro­duc­cio­nes citrícolas a las que pro­­teger de plagas, la CE apostó por un modelo alternativo en el que la ele­­c­­­ción de las con­diciones fi­to­sa­ni­ta­rias de importación en el mercado comunitario corresponde a los propios ex­portadores su­dafricanos.

Propuesta sudafricana

Hoy –una vez ya en vigor tal cambio normativo- el CGC ha podido saber que, efectivamente, la pro­puesta sudafricana incluye un “falso” cold treatment, que no ha sido avalado más que teóricamente por el Ci­­trus Re­search In­ternational (CRI), un centro de investigación que financian los propios expor­tadores su­da­fri­­­­canos.

Ese supuesto tra­ta­miento de frío se aplicaría -sin una duración de días determinada ni un control ofi­cial a cargo de funcionarios independientes- du­rante la travesía hacia Europa y a diferentes grados de­pen­­diendo del ´status´ del campo del que pro­ceda y excluyendo del mismo a li­­mo­nes/po­melos. A juicio del CGC, aceptar tal método su­­­pondría, más allá de dis­­parar el peligro de con­ta­mi­na­ción por su par­cia­lidad y pro­­­bable ineficacia, sentar “un pe­li­gro­so pre­cedente y un agra­vio comparativo” con respecto a las exportacio­nes españolas, que para asegurar la no supervivencia de larva alguna de Cera­ti­tis capitata, se ven obli­­gados por potencias citrícolas como China, EEUU, Japón, Corea a aplicar un completo programa que es re­­visado y avalado por la Ad­ministración –no por una empresa concesionaria, co­mo el caso sudafricano- y que supone el cumplimiento ade­más de un estricto cold treatment.

A diferencia del sudafricano, este tra­ta­miento no ex­­­cluye a partida alguna, fija un número concreto de días de tra­ta­miento y su cumpli­mien­to du­ran­te la travesía es verificado por diversos sen­sores homologados. Es más, para el ca­so concreto de esta mis­ma po­li­lla, Su­dáfrica sí acep­ta las con­di­cio­nes im­puestas por EEUU o China, entre otros, que suponen so­­meter sus en­víos –sin diferenciar por especies- a un “auténtico” cold treat­ment, esto es, a una tem­pe­ra­tura ba­jo cero (no por encima de cero, como ahora se plantea para la UE) durante al menos 22 días.

Presencia del patógeno

A este respecto y sobre la independencia del CRI, que supuestamente avala ése falso tra­­tamiento, se­ría oportuno recordar que tres de sus investigadores suscribieron hace unos me­ses un ar­tículo científico sobre la supuesta presencia en zonas citrícolas de la ribera norte del Me­di­te­rrá­neo de la llamada Phylosticta citricarpa. Se­gún la tesis sostenida, la pre­sencia de es­te patógeno y no del hongo conocido como ´mancha negra´ (CBS) acreditaría que en esta zona no se darían las condiciones agroclimáticas para po­der desarro­llar­se.

Tal descubrimiento hubiera sido clave para una petición oficial posterior con la que finiquitar el actual pro­tocolo fitosanitario. En fechas re­cien­tes, un panel de la EFSA desmintió tal hallazgo y cuestionó abier­ta­men­te el modo de proceder de tal in­vestigación. “Al igual que se hizo entonces, más aún después de tan bur­da intentona, la CE debería en­cargar a la EFSA revisar los protocolos ahora propuestos antes de validarlos y mientras tanto exigir que se aplique el único que hasta el momento ha demostrado su eficacia contra la Thaumatotibia, que es el de EEUU o Chi­na”, señalaron desde el Comité de Gestión.