El Ayuntamiento reduce el uso del controvertido glifosato a «momentos puntuales» y opta por los medios mecánicos para mantener a raya los jardines y zonas verdes.

El pasado mes de agosto, la empresa química Monsanto fue condenada a indemnizar con 290 millones de dólares a D. Johnson, un jardinero de escuela con un cáncer terminal. Un tribunal de California consideró a la firma culpable de no advertir correctamente en su producto Roundup del riesgo para la salud derivado del uso del herbicida glifosato.

La sentencia ha traído de nuevo a la actualidad el debate que en 2015 se dio en el Ayuntamiento de la capital por el uso de este producto fitosanitario, y por el que el Consistorio ha dejado de utilizar prácticamente este componente para el cuidado de las zonas verdes de la ciudad.

De hecho, desde la Concejalía de Medio Ambiente informan de que se está a punto de firmar un convenio con la Universidad de Valladolid y la empresa catalana Talher para que Palencia sea «una ciudad en la que se lleve a cabo el control y eliminación de malas hierbas mediante sustancias alelopáticas, es decir, que el control de plagas y hierbajos se realice con compuestos naturales y bioquímicos, sin toxicidad alguna».

A día de hoy, el glifosato solo se usa «de forma puntual» en la ciudad, explican desde la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento. «No lo utilizamos desde hace mucho pero cabe recalcar que no está prohibido de ninguna manera, ya que está probado por todas las entidades que tienen que ver con el control de agentes químicos y varios estudios no son capaces de afirmar si es cancerígeno», señalan desde fuentes municipales.

El glifosato se encuentra presente en gran parte de los pesticidas de todo el mundo desde su aparición en la década de los 70. Desarrollado para la eliminación de plagas y control de hierbas y arbustos a través de la absorción por las hojas.

moción de ganemos. La Organización Mundial de la Salud lo califica como «probablemente cancerígeno» para los seres humanos, sin olvidar que se sospecha que también actúa como un disruptor endocrino además de ser tóxico para la reproducción, pero aún se usa en gran cantidad de países y está aprobado por la Unión Europea.

Pero no hay estudios que avalen esa relación entre su uso y el cáncer. De hecho, es el herbicida más usado tanto en agricultura como jardinería, y está considerado como uno de los agroquímicos más seguros que existen.

En 2015, Ganemos, en colaboración con Ecologistas en Acción, llevó a cabo una campaña para abandonar el uso del glifosato y dar a conocer sus múltiples peligros a la población palentina, pues se utilizaba en parques y jardines además de huertos privados o tierras de labranza, lo que, en su opinión, podía acarrear graves problemas a los agricultores, granjeros, trabajadores encargados del mantenimiento de jardines o a la población más frágil, como ancianos y niños.

FUENTE: diariopalentino.es