Ante la falta de control de cítricos de Sudáfrica argumentan que ningún país ha puesto objeciones

“La política de sanidad vegetal de la Unión Europea es un auténtico caos y el peligro latente para la entrada de plagas en los cítricos de la Comunitat Valenciana y en el resto de zonas productoras del Estado es cada vez mayor, sin que el Ministerio de Agricultura actual ni el anterior ayuden al sector a clarificar la situación en Bruselas ni a presionar en defensa de los intereses de productores y comercializadores citrícolas”, ha denunciado La Unió de Llauradors.

“La última noticia conocida al respecto es un ejemplo más de lo anterior. LA UNIÓ ha podido conocer que Israel, país productor mediterráneo de cítricos, también rechaza el sistema actual de tratamiento en frío -‘cold treatment’- para sus cítricos (el único realmente efectivo para eliminar la Thaumatotibia leucotreta, polilla que provoca daños comerciales a los cítricos y no presente en la citricultura europea), siguiendo la postura que pretende Sudáfrica; pese a haber tenido tres interceptaciones en la Unión Europea por Thaumatotibia leucotreta en 2016 y otras tres en 2017″.

Así se expone en un informe elaborado por la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DGSante) al que ha tenido acceso esta Organización Profesional Agraria, en el que “las autoridades israelíes se escudan en que el tratamiento con frío no es una opción factible porque deteriora la calidad”. Sin embargo, “todavía es más grave lo que indican las autoridades europeas al cuestionar que la eficacia y la eficiencia del tratamiento en frío sólo pueda evaluarse durante un periodo más largo”, sin tener en cuenta, a juicio de LA UNIÓ, que “las plagas no entienden de tiempo ni plazos”.

Paralelamente al tema de Israel se ha conocido el posicionamiento del comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukatis, sobre las críticas a la falta de control de plagas sobre los cítricos de Sudáfrica y, para La Unió, “no dejan de ser sintomáticas sus respuestas sobre la escasa importancia que se otorga a las plagas en la Comisión Europea”. El lituano ha dicho que “ningún Estado miembro dijo nada en contra -ni siquiera España- acerca de las propuestas de Sudáfrica para autocontrolar el estado fitosanitario de sus plagas en territorio comunitario”.

LA UNIÓ cree que “si las autoridades en materia de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura -por cierto, se mantiene el mismo equipo pese al cambio político- no se toman en serio todos los aspectos relacionados con las plagas ni apoyan al sector, difícil será que luego autoridades del norte de Europa comprendan y solucionen nuestros problemas, y estén luego al lado nuestro”. Asimismo, señala que “es una auténtica vergüenza que el Ministerio de Agricultura, encabezado por su director general, Valentín Almansa, tengan conocimiento de las intenciones de Sudáfrica de imponer el tratamiento contra la Thaumatotibia leucotreta que más interesa al sector citrícola sudafricano y no sean capaces de trasladarlo al sector citrícola valenciano y español. Alguien debería asumir responsabilidades a este respecto porque con su pasividad manifiesta parecen defender a citricultores de otros países en lugar de a los suyos”.

Para La Unió, “estos son dos ejemplos de países productores terceros productores de cítricos que pretenden imponer sus normas ante Bruselas y, a este paso, serán más los que se suban al carro, vista la dejadez existente”. LA UNIÓ considera “muy grave” el asunto y pone en entredicho el papel de las instituciones comunitarias en favor de sus ciudadanos: “A nosotros EEUU, Japón o China, etc., nos exigen unas condiciones para exportar nuestros cítricos allí; mientras que aquí cualquier país que desee exportar a la UE pretende imponer las suyas.

Es realmente inaudito lo que sucede”, señala LA UNIÓ. Además, la comunidad científica internacional coincide en que el único tratamiento efectivo de ‘cold treatment’ para la Thaumatotibia leucotreta es el que llevan a cabo EEUU o China durante 22 días a 0,6 grados negativos. Por tanto, LA UNIÓ señala que las autoridades europeas deben exigir lo mismo.