Leganés aplica métodos biológicos para combatir los pulgones

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El ayuntamiento ha iniciado la suelta de ‘mariquitas’ en 250 árboles, que son inofensivos para las personas, evitando así la aplicación de insecticidas

El Área de Sostenibilidad y Servicios a la Ciudad del Ayuntamiento Leganés ha decidido recurrir a la mariquita de dos puntos (adalia bipunctata) y al afidius (aphidius colemani) para combatir las plagas de pulgones en 250 árboles del municipio, distribuidos por tres barrios diferentes.

Sostenibilidad ha decidido recurrir a este método de manera experimental para «controlar de forma biológica los pulgones que atacan a muchos de los árboles mediante la implantación en este ambiente de dos depredadores naturales pero inofensivos para el ser humano».

«Estos insectos inofensivos para el hombre actúan como insecticidas naturales», según han informado fuentes municipales, que han señalado que el método consiste en colgar de las ramas unas pequeñas cajas con estos insectos que se alimentan principalmente de pulgones. «Es un sistema ecológico y natural que, sin embargo, es más lento que los tratamientos químicos», según las mismas fuentes.

Aún así tiene la ventaja de que es eficaz y duradero en el tiempo ya que al tratarse de insectos autóctonos, las ‘mariquitas’ y los afidius permanecen ya un año tras otro en los árboles por lo que al restaurarse el equilibrio el efecto perdura en el tiempo.

Ensayo

El ensayo se ha realizado sobre un total de 250 árboles y el objetivo es evitar el empleo de productos químicos para el control de insectos que son perjudiciales para el medio ambiente y pueden afectar a algunos ciudadanos.

Sostenibilidad ha decidido recurrir a este método de manera experimental para «controlar de forma biológica los pulgones que atacan a muchos de los árboles mediante la implantación en este ambiente de dos depredadores naturales pero inofensivos para el ser humano».

Este proyecto experimental se ha desarrollado de momento en tres zonas de Leganés: Los barrios de Las Batallas, Zarzaquemada y Ensanche de San Nicasio. Los insectos se han colocado en dos especies de árboles muy habituales en nuestra ciudad: las catalpas y las robinias.

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